viernes, 10 de junio de 2016

GREEN ROOM (2015). Jeremy Saulnier.

Al igual que Willian Holden y sus muchachos en la épica Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969), la nueva película de Jeremy Saulnier, una compilación de géneros y veloces riffs, también guarda en la esencia de sus personajes olor a polvo —y a pólvora— y una consigna muy clara: morir matando.

Cuatro jóvenes anti-sistema, miembros de la banda punk The Ain’t Rights, y amantes de la carretera (ésta les conducirá al infierno nacionalsocialista ubicado en un remoto paraje boscoso), son los protagonistas de la cinta; una formación musical intrépida, formada por tres chicos y una chica, donde las voces desgarradas, una rápida batería, y sucias guitarras marcan su patrón.
Pero la mala gestión de un promotor (como diría La Polla Records “un punk de escaparate”) los conducirá hasta un garito regentado por un grupo de adoradores de Hitler, básicamente skins nazis. Y aunque el método interno del grupo se presenta veloz, llegar, tocar, cobrar, y marchar, ¡ojo a la apertura del bolo con la versión del “Nazi Punks Fuck Off” de los míticos Dead Kennedys!, las fatalidades de la vida les ha reservado una sorpresa…

Jeremy Saulnier, con su tercer film, desmonta con la cara de niño bueno que le caracteriza su anterior obra, Blue ruin (2013), un título contenido, siempre a las puertas de explotar, y que encierra en su interior conexiones con Green room: la supervivencia o la constancia hacia un objetivo que, en ambos casos, a medida que avanza todo se complica un poco más…
Ahora, toda aquella suspensión anulada, el grueso evoluciona hacia una vía aniquiladora, que sacude, enfrenta, e incluso une a personas de distinta ideología.
Una lucha contra el fanatismo que colisiona ante un impecable, e implacable, Patrick Stewart, lugarteniente y defensor de su fortaleza donde el rebaño, disciplinado y obediente, cumple su cometido en un entorno de odio, violencia y vacío mental.

Alborotadas las bestias de los dos bandos la hemoglobina no dejará de correr en una contienda esperada, sangrienta, ultra-violenta, bajo la banda sonora de Slayer, cartuchos y perros salvajes. Decisiones erróneas, acciones desafortunadas, maniobras de guerrilla (militar y urbana) llevarán a nuestros protagonistas a sumergirse en el caos que evocan sus letras e ideología, en una marcha hacia la muerte, agónica, convulsa, claustrofóbica, y sin luz al final de túnel.





Saulnier vuelve a mostrar sus armas —cinematográficas— en un trepidante escenario físicamente conectado con el universo de Peckinpah, el Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976), espíritu de western, y recuperando el género de pandillas y tribus urbanas tan en boga en décadas pasadas; y donde no quiere profundizar, sino orquestar un desafío, obsequiar al espectador con una sobredosis de odio, hacer latir los corazones a 45 revoluciones por minuto, enfrentar al joven conjunto a una realidad que abraza en sus composiciones, poner a prueba unos cachorros adoctrinados, y al final, sin clemencia alguna, hacer estallar la pantalla. ¡Rápida y mortal!

miércoles, 9 de marzo de 2016

"Espectro (Más allá del fin del mundo)" (Manuel Esteba, 1977), ¡ya disponible en DVD!

EL BUQUE MALDITO presenta ESPECTRO (MÁS ALLÁ DEL FIN DEL MUNDO), una película de Manuel Esteba

"Con un ojo puesto en el clásico de la ciencia ficción post-apocalíptica The World, the Flesh and the Devil, y con el otro en la historia bíblica de Caín y Abel, Manuel Esteba propone con Espectro (Más allá del fin del mundo) una bien intencionada alegoría de corte humanista, merecedora de una mención especial en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-SITGES 1977, en la que destaca la esforzada interpretación de Eduardo Fajardo". José Luis Salvador Estébenez (La Abadía de Berzano).

Sinopsis: Dos científicos que han permanecido varios meses bajo tierra realizando una serie de experimentos, los hermanos Antón (Eduardo Fajardo) y Daniel (Daniel Martín), salen al mundo exterior para descubrir con estupefacción que la Tierra ha sufrido un gran cataclismo, alterándose de forma incomprensible la ley de la gravedad. En su estéril búsqueda de vida humana, únicamente hallarán cadáveres y desolación, hasta topar con una misteriosa mujer que despertará entre ellos un deseo incontrolable.

Fogueado como ayudante de dirección de reputados realizadores del cine español de mediados de los cincuenta y principios de los sesenta, Antonio Santillán, Ladislao Vajda, José Mª Elorrieta o León Klimovsky, Manuel Esteba (Barcelona, 1941-2010) se convirtió en el prototípico director de géneros made in Spain que desarrolló una prolífica carrera a costa de arrimarse a todas las corrientes cinematográficas dominantes. Así, abordó por primera vez el fantástico en 1968 con la odisea religiosa-festiva Hola… señor Dios, cuyo moderado éxito repercutió en sus siguientes obras: de Horror Story (1972), parodia del cine de terror interpretada por el dúo cómico los Hermanos Calatrava, al film que nos ocupa, Espectro (Más allá del fin del mundo) (1977), una delirante historia de ciencia ficción con tintes apocalípticos, donde mezcla extraterrestres, ciertas dosis de erotismo y un discurso moral que entrelaza toques de Charles Darwin y desaforadas metáforas de subsistencia irracional, lo cual condicionó que en su día fuera comparada con la obra capital de Stanley Kubrick 2001, una odisea del espacio (1968).

Editada por primera vez en DVD a nivel mundial, la presente edición de Espectro (Más allá del fin del mundo) se ha realizado a partir del máster original localizado en formato Betacam y dentro de las mejores condiciones posibles.
Versión íntegra (UNCUT). Edición limitada.

ESPECTRO (MÁS ALLÁ DEL FIN DEL MUNDO) – EBM 004

Director: Manuel Esteba
Intérpretes: Eduardo Fajardo, Daniel Martín, Inka María, Julián Ugarte, Víctor Israel
Duración: 75 minutos
Año: 1977
Nacionalidad: España
Idiomas: Castellano
Imagen: Color
Formato: 4:3
Región: 0
Sistema: PAL
Lanzamiento: 7 de marzo de 2016
PVP: 10€ (gastos de envío inclusive)

CONTENIDO EXTRA:

-Pressbook español
-Cartel de la película
-Carátulas VHS
-Foto de rodaje
-Ficha de su participación SITGES 1977


PEDIDOS:


TAMBIÉN DISPONIBLE:

FREAKS
C/. Ali Bei, nº10
Barcelona


martes, 1 de marzo de 2016

Edición en DVD de "Espectro (Más allá del fin del mundo)"

El lunes 7 de marzo sale a la venta la edición en DVD de Espectro (Más allá del fin del mundo) (Manuel Esteba, 1977).

A modo de avance, aquí tenéis la carátula y un video del film.

https://www.youtube.com/watch?v=-3TH0FhX2sg&feature=youtu.be






lunes, 22 de febrero de 2016

Macario Gómez; firmado Mac.

El pasado martes 16 de febrero, y gracias a las gestiones de Wiman y David Muñoz, me reencontraba con el extraordinario cartelista Macario Gómez (Reus, 1926), toda una eminencia, junto a Jano o Montalbán, en el arte de la confección de carteles de cine.

La citada reunión, era el pretexto para entrevistar a Mac y repasar junto al artista catalán su trayectoria en dicho campo; camino que iniciaba en la década de los cincuenta y cerraba, después de más de 3.000 trabajos a sus espaldas, a finales de los ochenta con la confección del afiche para el film El placer de matar (1989), de Félix Rotaeta.

Cumplida la misión, tras un primer encuentro en la sección Brigadoon del SITGES 2012 gracias al cortometraje-documental de David Muñoz Un chico de portada (El arte de Macario Gómez) (2012), donde no fue posible realizar la entrevista por motivos laborales de un servidor, en el próximo número de El Buque Maldito, ¡por fin!, podréis leer la interviú con Mac. ¡Todo un placer para un coleccionista de carteles de cine como yo y amante del séptimo arte! 



 

miércoles, 28 de octubre de 2015

EL CADÁVER DE ANNA FRITZ (2015). Héctor Hernández Vicens

El universo fan alrededor de una estrella (actriz, actor o director) es heterogéneo, confuso y, a veces, hasta complicado; puede pasar del simple autógrafo y foto de rigor, hasta el apretón de manos y la eterna conversación, no siempre fructífera y agradable para el astro y el seguidor. Pero en la opera prima de Héctor Hernández el grado de intensidad fanática —física y emocional— adquiere otras dimensiones, oscuras y extremas, pero al final vías de acceso a la persona idolatrada. El retrato del cosmo-fan, ahora, va más allá…

La exitosa actriz Anna Fritz (Alba Ribas) ha fallecido. Ya en la morgue, y en pleno proceso de saneamiento, recibe la visita de tres jóvenes. Una “cita” colmada de instintos depravados que transformarán la sala de autopsias en un festín de sexo, enemistad, violencia y abundante tensión.
Incómoda, y de premisa desagradable, El cadáver de Anna Fritz se adentra con placidez en la necrofilia, en el camino de la maldad del ser humano ante ciertos retos (productos del miedo) que dejan entrever el lado oscuro de las personas. Una radiografía de la frialdad, donde los instintos hacen acto de presencia en una cinta contundente en lo gráfico y en sus resoluciones.
De construcción básica, una noche, un espacio y cuatro actores, y todo empujado desde la irresponsabilidad y el ansia de los protagonistas, el realizador balear propone un escenario donde la pérdida de valores altera las conductas hasta lo insospechado. Un ejercicio psíquico que logra atravesar la barrera necro-sexual hasta radiografiar la mente atroz de unos adolescentes desorientados y empujados al vacío.

Bien ejecutada, modesta en su producción, y también de ciertos contratiempos en algunas secuencias (en ocasiones los arcos masculinos no acaban de ser firmes), el film logra sus objetivos a la hora de encolerizar al espectador en una propuesta repleta de riesgo, poco usual en nuestro cine, necesaria, y donde el sexo y la muerte, eternas materias de estudio, se anexan y destruyen. 

viernes, 8 de mayo de 2015

SWEET HOME (2015). Rafa Martínez

Filmax, instaurada todavía en el efecto [REC] (Jaume Balagueró & Paco Plaza, 2007), vuelve a la carga con un título de terror donde ciertos elementos remiten nuevamente a la popular y exitosa franquicia: el interior de un edificio para desarrollar la acción como centro neurálgico, infinitas carreras de planta en planta, un violento gore marca de la casa (confeccionado por David Ambit y Lucía Salanueva), Barcelona como epicentro de los acontecimientos, accesos a unos pisos decrépitos y donde el silencio amenaza, e incluso un tema musical, disparado desde un vinilo, con intención de adueñarse de la atmósfera en una secuencia que nos remite claramente a la ya mencionada saga.      
Instaurados los parámetros, se presenta el debut en el largo de Rafa Martínez, habitual de la compañía catalana en la edición de tráilers y que ya conocía la dirección gracias al mundo del cortometraje, entre ellos el exitoso Zombies and cigarrettes (2009), codirigido junto a Iñaki San Román.

Con guión confeccionado a tres bandas, Martínez inclusive, y un único escenario, el ya citado bloque, su realizador nos ofrece una feroz visión de los desalojos cuando hablamos de vecinos milenarios que, ante la negativa de abandonar el dulce hogar, empiezan a recibir las fortuitas presiones. Ahora serán “los fumigadores”, un salvaje grupo integrado por asesinos sin escrúpulos ante los ancianos barceloneses los encargados de dirigir la batuta. Una joven y su novio que deciden pasar la noche en uno de los pisos del destartalado edificio serán el siguiente objetivo cuando los exterminadores deciden visitar la finca y liquidar al último vetusto; la parejita (ella trabajadora de una inmobiliaria) tendrá las horas contadas…

De correcta duración, el home invasion que nos acontece se desarrolla y construye de forma dinámica desde el momento que los cónyuges, Alicia (Ingrid García-Jonsson) y Simon (Bruno Sevilla), “parten peras” en el inmueble y acceden los aniquiladores. Un Simon, por cierto, que cuesta digerir debido a su extraña expresividad y al esfuerzo de aceptar su personaje, donde las incongruencias en las decisiones (también las de Alicia) juegan en su contra; ella en cambio se adapta mejor, de modo más natural, aunque patinando en resoluciones erróneas y pausas de exagerada tranquilidad ante la amenaza que, en una situación "real", sería totalmente ilógico. 
Puntualizaciones que no desmerecen su parte central, una fracción nerviosa, feroz, sangrienta, y con unos mecanismos de construcción formales y eficaces, dotando a la cinta de un tono compacto, claustrofóbico e intenso. 
Es obligatorio realizar una parada en su cierre, fase donde interrumpe la debilidad y donde lo inadecuado se hace protagonista. Una incorrección, por cierto, demasiado extendida en el cine de terror. Barreras que se pueden fracturar, no ser siempre políticamente correctos, y aprender a aceptar que la injusticia, en muchas ocasiones, debe ganar la batalla a la esperanza. Las normas se pueden romper, y no siempre contentar al espectador, entre otros; toca arriesgar, continuar por la senda del pánico hasta sus últimas consecuencias, y dejar al personal con un mal cuerpo, ¡así también debe actuar el terror! Y es algo que Sweet Home pedía a gritos...